“La Presente Crisis en México”

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Buddha en Vientiane, Laos, Pacificador de las Querellas
Una Perspectiva Budista” por Miguel A. Romero

Actualmente México vive una situación de violencia sin precedentes en su historia. Muchos son los males que enfrenta México en la actualidad. Para analizar esta situación y para evaluar posibles soluciones, Buddhismo Theravada Hispano ha invitado a mexicanos buddhistas a escribir sobre el tema. A continuación el Dr. Miguel A. Romero nos ofrece su punto de vista en este primer artículo de la serie.

La Presente Crisis en México—Una Perspectiva Budista

Por Miguel A. Romero

“Vivir en una localidad adecuada es una bendición suprema.”

El Buda

Actualmente México sufre la peor crisis de seguridad nacional de su historia. El estado mexicano se encuentra totalmente debilitado por el crimen organizado y la situación general del país es la de ingobernabilidad. Docenas, en ocasiones cientos de personas, mueren a diario a raíz de actos de barbarie por la exponencialmente creciente ola de delincuencia conectada o no con los diversos cárteles de la droga o los diversos grupos delictivos organizados. Dejemos a un lado las numerosas víctimas que son vejadas diariamente: El país se encuentra propiamente secuestrado por estos grupos.

Prácticamente todos los habitantes de México viven con mayor o menor temor y la situación no tiene el mínimo atisbo de mejorar. A continuación elaboro un par de soluciones.

Solución al Problema No. 1

Necesidad de Reformas Revolucionarias

Ni nuestro presidente ni nuestros gobernantes cómplices de la situación pueden hacer algo por mejorar la misma. La corrupción es tan generalizada y ha llegado a tal nivel que prácticamente no hay posibilidad de mejora en esta generación. La mentalidad del mexicano en general es tierra fértil para esta corrupción por razones históricas y culturales.

Puesto que esta crisis es -en el fondo- una profunda crisis mental-moral de los mexicanos, queda como responsable también la Iglesia Católica, cuya hegemonía ha sometido a la ignorancia las mentes de los mexicanos desde la conquista y periodo colonial. Obviamente de nada han servido ni la doctrina ni sus custodios. Sus dirigentes se han coludido con el estado y el ejército desde hace muchas generaciones para mantener la inercia de corrupción y amoralidad en que vivimos. Estos tres grupos son responsables de mantener al pueblo mexicano en una profunda ignorancia, la cual es la raíz de lo que sufrimos actualmente. Hay un cuarto grupo que nos mantiene oprimidos: los zares de la reventa (los “capos norteamericanos”). Es curioso cómo, en decenas de años de historia de la droga en México, nunca se ha conocido el nombre de algún dealer mayor norteamericano. Después de todo, nuestro país es sólo la vía de paso para el gargantuesco consumidor final.

En un sentido ideal, un posible inicio de solución consistiría en establecer un nuevo y revolucionario sistema educativo basado en los principios budistas de benevolencia (mettā) y cultivo mental (bhāvanā), así como el principio jainista fundamental de evitar todo daño a uno y a terceros (ahimsa). En conjunto con esto también se podría aplicar sistemáticamente la noción platónica de permitir la dirección social, política y económica de nuestro país sólo a aquel que sea “filósofo”, es decir: el país debe ser dirigido sólo por los más capaces, inteligentes, disciplinados y preparados tanto mental, técnica, como moralmente.

Los Problemas Graves Requieren Medidas Drásticas para su Solución

Imaginen el siguiente escenario:

“El estado emprende la organización de la educación empezando con un sistema espartano de reclutamiento de niños y niñas a partir de los 12 años de edad en donde se les recluye en monasterios budistas diseminados estratégicamente por todo el país. Entre los 12 y los 18 años estos jóvenes serían entrenados en todos los principios básicos de disciplina moral, desarrollo de cualidades espirituales fundamentales como la generosidad, renuncia, sabiduría, energía, paciencia, veracidad, resolución, amor benevolente y ecuanimidad, así como los diversos aspectos del desarrollo mental superior. Desde luego, tal como sucede en muchos países asiáticos, estos monasterios permitirían las visitas periódicas por parte de familiares y amigos, y funcionarían como centros de ayuda comunitaria independientes del estado (ver el artículo “El Nacimiento de Monasterios Budistas en Occidente”). Ya que sabemos que todo lo que toca el estado lo corrompe, la función de éste sólo sería de apoyo y logística básica para canalizar la organización inicial de reclutamiento y soporte material para los monasterios. El trabajo educativo inicial sería por parte de monjes budistas “importados” de todo el mundo. Este proceso de importación deberá ser responsabilidad de los pocos budistas que actualmente viven en México. Nuevamente, el estado provee de los medios materiales para que esto pueda suceder.”

¡Ups! Se me olvidaba… Casi todo mundo pondrá el grito en el cielo, empezando por los dirigentes de la Iglesia Católica. ¡Cómo! ¡¿Adoptar principios de religiones extrañas y para colmo ateas?! ¡Dios nos salve! Bueno,… dicen que “no hay peor enfermo que el que no quiere curarse”. Como me decía un viejo maestro tailandés: “Cuando te llegue el agua al cuello, vienes a verme…”. Lo malo es que estos señores preferirían ahogarse en su propio charco de sangre antes de aceptar lo evidente. Bueno, estamos hablando de una situación ideal, teórica, especulativa, lo cual me permite continuar…

“Durante el proceso de educación y formación inicial de la población en monasterios se seleccionarán los individuos de acuerdo a sus aptitudes y capacidades. De modo que los que sean aptos serán posteriormente enviados a las universidades para su preparación profesional. Estas personas, previamente formadas de una forma integral, mantendrán contacto con sus monasterios de origen convirtiéndose posteriormente en asesores y personal de apoyo para los mismos.

En la ocasión en la que esta generación de mexicanos se establezca en la directriz del estado es de esperarse que los grandes problemas de México desaparezcan y se inicie una era dorada para el país en el que la profunda ignorancia y patología mental en la que estamos sumergidos los mexicanos empezará a amainar.”

Pero seamos realistas: los mental y moralmente corruptos nunca permitirán la aplicación de tal esquema. Gritarán en aras de mantener sus privilegios para pillar:

¡Esto va en contra de la Democracia! ¡Va en contra de Dios! Cualquier persona medianamente inteligente sabe que la llamada “democracia” es un sistema fallido que sólo genera y protege las grandes desigualdades sociales y económicas que sufrimos en México y en el mundo. Dios es un mero concepto.

Solución al Problema No. 2

La Solución Final

Ésta es la solución realmente budista. La que no es en absoluto ideal, sino totalmente real y aplicable. Es también la solución más sencilla. De hecho, es tan sencilla que sólo requiere de uno mismo. La solución es seguir al pie de la letra el Noble Óctuple Sendero – no hay otra solución.

Todo parte del postulado de que en el ciclo de la existencia (samsara) todo está ya roto. La existencia está rota, descompuesta, deficiente… No es posible enderezarla o componerla, porque de entrada todo en la existencia condicionada es impermanente (anicca), sufrimiento (dukkha) e impersonal (anatta). La única solución realista y posible es desarrollar el Noble Óctuple Sendero hasta lograr el suficiente desencanto con esta existencia como para tornarse totalmente desapasionado hacia ella. Con esa total ausencia de pasión por la existencia viene la liberación con respecto a la misma. Sólo hay dos opciones: permanecer o escapar. Supongo que es cuestión de ver si el agua ya nos está llegando al cuello…

Aclaración: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad personal del autor y no necesariamente reflejan la postura de Buddhismo Theravada Hispano o la postura tradicional de las escuelas budistas.